Un Guía Montessori se convierte en un pilar fundamental para los niños...¿Sabes qué cualidades debe tener este perfil?

El Guía Montessori es una persona que acompaña y orienta a los pequeños durante su proceso de aprendizaje. Y lo hace siguiendo la metodología de Maria Montessori, pediatra italiana que creía que el principal trabajo de los niños era, simplemente, jugar y experimentar. Un trabajo que, además, según su filosofía, les permite aprender y crecer. ¿Quién dijo que no se pueden potenciar las habilidades y las capacidades de los pequeños a través del juego? Si quieres formarte en esta filosofía educativa, no te pierdas nuestro Máster en Pedagogía Montessori.

El Guía Montessori

Un Guía Montessori es una persona que adopta el papel de orientador para que los niños desarrollen todo su potencial. Y, entre sus tareas, es el encargado de preparar el ambiente en el que el niño juega.

Debe asegurarse de crear un espacio nutritivo, con estímulos y que fomente su creatividad, pero también que aporte seguridad, orden y aceptación de normas. Porque el orden del ambiente y las normas básicas de convivencia ayudan al pequeño a crecer adaptándose al mundo que le rodea.

Función principal

Montessori enfatizaba la función de la preparación del ambiente en el que los niños van a jugar. Pero además de esta tarea el guía tiene otras funciones.

Nos referimos a la observación y a la orientación sobre cómo deben usar los diferentes juguetes. Es decir, cuál es el uso adecuado de los materiales. En este sentido, el guía les da pequeñas indicaciones para que entiendan cómo se utiliza el material. Con él, los niños van aprendiendo a construir, a perfeccionar sus actividades e incluso enseñan a otros niños cómo hacerlo.

¿Cómo debe hacerlo?

Según la filosofía de la italiana, los niños siempre deben ser parte activa del proceso de aprendizaje. No son meros observadores que reciben información, por el contrario: son los protagonistas. Por ello, el papel del Guía Montessori se limita a observar cómo se comporta el niño, sin juzgarle.

Así, una vez conocido ese comportamiento, el Guía puede dar ejemplos o sugerencias a los niños, pero no debe obligarles a cambiar de juego o de manera de usar los diferentes materiales.

Por otro lado, a partir de esta observación, el guía determina el punto de desarrollo en el que se encuentra el niño. Y, sin forzarle a avanzar de un modo u otro, puede diseñar otros materiales pedagógics. Al conocer en qué punto del desarrollo está el niño puede intervenir con estrategias adecuadas. Por ese motivo, un guía es una persona formada en desarrollo infantil.

Así mismo, debe formarse en aprendizaje humano. Y, por supuesto, la formación continua es muy importante.

Las cualidades del Guía Montessori

No solamente hablamos de conocimiento teórico o tecnológico. Una persona formada en el método Montessori como guía es conocedora de lo que significa ser humano. Ha estudiado su naturaleza y los objetivos de cada material de trabajo.

A través de la observación será capaz de determinar el momento adecuado para presentar a los niños los diversos materiales.

En consecuencia, su objetivo es que el niño aprenda a través de los diversos materiales que como guía se preparan a conciencia.

El educador Montessori es una persona en constante crecimiento personal. Una persona reflexiva, que tiene capacidad para conocer sus propias cualidades y capacidades. Es una persona que sabe aprender y mejorar su propio carácter.

Además, debe tener actitud activa permanente.

Intereses de un guía de Montessori

  1. Tener gran interés por la humanidad.
  2. Ser capaz de ver a cada niño como un ser único. Cada niño es diferente y cada uno es especial.
  3. Tener fe en que el niño, guiado correctamente, revelará su propio camino y crecerá de forma integral.
  4. La motivación será su forma de apoyar el propio proceso de crecimiento y desarrollo del niño.
  5. Estimular el interés de cada niño de forma que este obtenga la satisfacción de sus necesidades y desarrolle su sensibilidad.
  6. La observación forma parte de su verdadero ser como guía. Esta debe ser acertada y libre de prejuicios.
  7. Una actitud humilde y de profundo respeto hacia el niño.
  8. No enfadarse ni mostrarse orgulloso con el niño. No impone por la fuerza, escucha y sabe guiar.
  9. Es ejemplo. Un Guía Montessorino pide a los niños que se comporten de forma diferente a la suya. Al ser un adulto debe convertirse en una referencia para los niños.
  10. Ser guía es sinónimo de ser una persona activa. Debe preparar cada uno de los ambientes, cada uno de los materiales. Los niños juegan y aprenden en y con ellos.

El aula que prepara el orientador

Como ves, ser Guía Montessori es un gran reto. El aula en el que trabajan estas personas debe ser única y especialmente configurada pensando en este método pedagógico. Su principal objetivo es que, los niños que estén en ella, aprendan por ellos mismos.

Generalmente, se suelen evitar los escritorios, las tarimas y el mobiliario que podría identificarse como “de adultos”. El guía está a la misma altura que los niños y no deben existir elementos diferenciadores.

Asimismo, el aula debe contar con diferentes elementos, juegos o propuestas educativas. Es esta “oferta” preparada por el guía lo que permitirá que los niños elijan sus propios juegos. Y a través de ellos, los pequeños irán desarrollando sus diferentes habilidades y capacidades.

 

Como ves, ser Guía Montessori es un reto personal y profesional. Una forma de ayudar y acompañar a los niños en su proceso de desarrollo. Y si tu vocación es ser educador, nada mejor que formarte en este método. El crecimiento personal y la gratificación que brinda ser guía bien merecen todo el esfuerzo, ¿no crees?